jueves, 24 de octubre de 2024

NECESIDADES, VALORES, ACTITUDES Y HABILIDADES EN EL SISTEMA PREVENTIVO DE DON BOSCO

 

NECESIDADES, VALORES, ACTITUDES Y HABILIDADES EN EL SISTEMA PREVENTIVO DE DON BOSCO

El Sistema Preventivo de Don Bosco es mucho más que una metodología educativa. Es un enfoque holístico que reconoce al joven como un ser integral, con necesidades emocionales, racionales y espirituales que deben ser abordadas para fomentar su desarrollo completo. Este enfoque se basa en la razón, la religión y el amor, pilares que impulsan no solo la educación académica, sino también la formación humana y espiritual. A continuación, exploraremos cómo el Sistema Preventivo de Don Bosco responde a estas necesidades, destacando los valores, actitudes y habilidades esenciales para su implementación.

Educación Holística en el Sistema Preventivo

La educación holística de Don Bosco no se centra únicamente en el desarrollo intelectual. Él creía firmemente que la educación debía atender todas las dimensiones del ser humano: emocional, racional y espiritual. En su sistema, los jóvenes no solo aprenden conceptos académicos, sino que también desarrollan habilidades para la vida, construyen una sólida base moral y encuentran un propósito espiritual.

Necesidades en el Sistema Preventivo

1. Necesidad Emocional

La necesidad emocional es fundamental en el Sistema Preventivo. Don Bosco entendía que los jóvenes necesitan sentirse amados, valorados y comprendidos. En su pedagogía, se fomenta la presencia activa y afectuosa del educador, que acompaña al joven, ofreciéndole no solo instrucción, sino también apoyo emocional. De este modo, se crea un ambiente de confianza, seguridad y amor, donde los estudiantes pueden expresarse libremente y superar las dificultades personales.

Valor: Empatía

Actitud: Acompañamiento cercano

Habilidad: Escucha activa

 

2. Necesidad Racional

La necesidad racional se satisface a través de la razón, uno de los pilares del sistema de Don Bosco. El enfoque preventivo busca desarrollar la capacidad crítica y reflexiva de los jóvenes, ayudándolos a comprender el mundo que los rodea y tomar decisiones conscientes. Esta dimensión también implica fomentar el respeto por las reglas y el orden, pero siempre desde la comprensión, no desde la imposición.

Valor: Justicia

Actitud: Reflexión y responsabilidad

Habilidad: Resolución de problemas


3. Necesidad Espiritual

La dimensión espiritual en el sistema de Don Bosco es clave para el desarrollo integral del joven. La espiritualidad no se limita a la religión, sino que abarca la búsqueda de sentido y propósito en la vida. Para Don Bosco, la formación de "buenos cristianos y honrados ciudadanos" implicaba acompañar a los jóvenes en su vida espiritual, ayudándolos a encontrar su vocación y a crecer en la fe.

Valor: Fe

Actitud: Confianza y apertura a lo trascendental

Habilidad: Reflexión espiritual 

 

Valores, Actitudes y Habilidades

El Sistema Preventivo de Don Bosco no solo educa desde la razón, el amor y la religión, sino que también se basa en inculcar valores, actitudes y habilidades que forman al joven en su totalidad.

Valor: Los valores son el fundamento de la acción. En el enfoque preventivo, los valores de la empatía, la justicia y la fe son centrales. Estos valores guían el comportamiento y ayudan a los jóvenes a tomar decisiones morales sólidas.


Actitud: La actitud en el Sistema Preventivo es la disposición personal a vivir según estos valores. Por ejemplo, un educador salesiano mantiene una actitud de cercanía, escucha y respeto hacia el joven, promoviendo un ambiente de confianza y afecto.


Habilidad: Las habilidades son las capacidades concretas que los jóvenes desarrollan a través de la educación salesiana. Esto incluye habilidades emocionales, como la capacidad de manejar sus emociones; habilidades racionales, como el pensamiento crítico y la resolución de problemas; y habilidades espirituales, como el discernimiento y la reflexión sobre su propósito de vida.

 


Relaciones y Habilidades Relacionales

Un aspecto clave del Sistema Preventivo de Don Bosco es el desarrollo de las habilidades relacionales. El acompañamiento cercano y afectuoso que promueve este sistema fomenta relaciones basadas en la confianza y el respeto mutuo. Los jóvenes aprenden a interactuar de manera positiva con sus compañeros, sus educadores y su entorno.

El educador salesiano actúa como un mentor, no solo como un instructor. La relación que se establece entre el educador y el estudiante es fundamental para el éxito del proceso educativo. Don Bosco defendía una relación cercana y confiada, donde el educador fuese una figura de referencia, capaz de guiar al joven en su desarrollo emocional, moral y espiritual.

Valor: Respeto mutuo

Actitud: Compromiso y responsabilidad comunitaria

Habilidad: Colaboración y comunicación efectiva



Claves para una buena relación

  • “Amar lo que el joven ama, para que puedan amar lo que nosotros amamos”.
  • “No es suficiente amar, deben darse cuenta de que son amados”.
  • “La familiaridad alimenta el afecto. El afecto alimenta la confianza”

Habilidades para una buena relación

  • Habilidades para una buena relación
  • Escuchar para acoger la opinión de los estudiantes.
  • Conocer y saber usar las propias emociones
  • Preocupación por los más desfavorecidos
  • Ser Creativo
  • Estar disponible
  • Ser respetuoso con todos

Conclusión

El Sistema Preventivo de Don Bosco es un enfoque educativo profundamente humanista, que responde a las necesidades emocionales, racionales y espirituales de los jóvenes, mientras fomenta valores, actitudes y habilidades que les permiten desarrollarse integralmente. Al centrarse en la razón, la religión y el amor, Don Bosco creó un sistema que va más allá de la enseñanza académica para ofrecer una formación completa, ayudando a los jóvenes a convertirse en personas responsables, capaces de enfrentar los desafíos del mundo con resiliencia y confianza.


Reflexión Personal

Al reflexionar sobre el Sistema Preventivo de Don Bosco, veo su relevancia no solo en el ámbito educativo, sino en todas las áreas de la vida. La importancia de atender las necesidades emocionales, racionales y espirituales de los jóvenes es un recordatorio de que la educación debe ser integral, respetuosa y amorosa. Como educador, aspiro a encarnar los valores, actitudes y habilidades que este sistema promueve, creando un ambiente de confianza y crecimiento donde los jóvenes se sientan valorados y guiados, no solo en su aprendizaje, sino también en su desarrollo como seres humanos completos.


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